25 años
#2385
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04/02/2026 21:21
Jugaba fútbol los domingos en el parque de Santiago, con mis amigos de siempre. Un día, mi hijo de 8 años, que me veía desde la banca, decidió unirse. "Papi, quiero jugar", dijo con esos ojitos. Lo dejé entrar, y el partido siguió. De repente, él robó la pelota y anotó un golazo, gritando como loco. Todos aplaudieron, yo lloré de orgullo. Ese momento, con su sonrisa, me recordó por qué lucho tanto. Ahora, cada vez que jugamos juntos, sé que le estoy enseñando más que fútbol; le estoy dando raíces.

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