31 años
#1402
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18/01/2026 11:07
Nunca fui bueno para estudiar. Repetí cursos, cambié de carrera y en mi casa ya nadie preguntaba “¿cómo vas?”. Mi viejo solo decía “tú sigue intentando, algo va a salir”. A los 28, cuando todos mis amigos ya tenían trabajo fijo, yo repartía pedidos en moto. Un día, un cliente me ofreció ayudarlo en su taller. Empecé barriendo, luego aprendí a soldar, después a diseñar piezas. A los meses me pagaban mejor que en cualquier oficina. El día que firmé mi primer contrato serio, fui directo a casa de mi papá. No le dije nada, solo le mostré el papel. Lo leyó despacio y me dijo: “¿Viste? No eras flojo, solo no estabas en tu lugar”. Ese comentario me sanó años de sentirme menos.

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