La trágica leyenda cuenta que el hermoso príncipe espartano Jacinto era disputado por el dios olímpico Apolo y Céfiro, el dios del viento del oeste, pero al elegir el joven la compañía de Apolo, un Céfiro despechado y carcomido por los celos juró venganza. Esta llegó una tarde en que los amantes competían en el lanzamiento de disco; cuando Apolo arrojó la pesada pieza de bronce con su fuerza divina hacia el cielo, Jacinto corrió entusiasmado para atraparla, momento en el cual Céfiro desvió el artefacto con una violenta ráfaga de viento directo hacia la cabeza del muchacho. El impacto fue mortal y, a pesar de que Apolo usó todas sus artes médicas para sanarlo, el alma del príncipe descendió inevitablemente al Inframundo, dejando al dios sumido en una profunda desesperación; para inmortalizar su memoria y evitar que fuera olvidado, Apolo transformó la sangre derramada de su amante en una hermosa flor púrpura —el jacinto— en cuyos pétalos grabó con sus propias lágrimas el lamento griego "AI, AI" como un símbolo de dolor eterno. -Att: Mnsk
13 años
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30/07/2026 20:43
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