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13 años
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34 años
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Hace 16 horas

Confección: Mi nombre no fue planeado; nació de la improvisación en un hospital común el 31 de mayo de 1992, mientras mi mamá y papá se dirigian a quirofano y nadie sabía cómo llamarme. Esa falta de certezas marcó el inicio de todo lo demás. Nunca supe lo que era tener un hogar fijo. Cada dos años hacíamos las valijas y nos mudábamos, como si estuviéramos escapando de algo, impidiéndome echar raíces en ningún lado. Una de esas tantas casas se caía a pedazos. El agua del techo caía a chorros cuando llovía, al punto de que la inundación nos llegaba literalmente hasta los tobillos. En esa tormenta adentro de mi propia pieza, todos mis dibujos se arruinaron; se deshicieron en el agua, borrando lo único que me pertenecía. Si busco en mi memoria, el recuerdo más viejo que conservo es con mi mamá en brazos, en la cocina de la primera casa en la que estuvimos. Es una imagen extraña porque contrasta con todo lo que vino después. La mayoría de las escenas que guardo de mi infancia están teñidas por sus humillaciones. Mi mamá, siempre narcisista y manipuladora, encontraba formas crueles de quebrar mi dignidad. Me dejaba en ropa interior y me prohibía entrar a la casa. Cuando tenía apenas ocho años, me gritó frente a todos que era una *** solo porque encontró un brillo labial en mi campera. Viví bajo la amenaza constante de su culpa, escuchándola decir: "Si vas con tu papá lo voy a entender... pero me va a doler muchísimo". En esa casa no había aliados. Mi hermano elegía el bando de la sumisión para ahorrarse problemas. Nunca contradecía a mi mamá; era más fácil obedecerla. Si para mantener su paz tenía que golpearme para obligarme a pedir disculpas, lo hacía sin dudarlo, siempre fue un maldito conformista, y el problema siempre era yo, por pelear, por no quedarme callada, por decir que eso no estaba bien, por querer irme, llorar,gritar,pedir ayuda cualquier cosa que no fuera bajar la cabeza y decir "perdon tenes razon" era motivo de golpes gritos y humillaciones Crecí sabiendo que estaba sola en medio de la tormenta. Cambiar de casa significaba cambiar de escuela, todo el tiempo. Llegar a un aula nueva siendo "la nueva" me convirtió en el blanco perfecto. En la primaria, en 2do grado el sadismo de mis compañeras llegó al punto de encerrarme en el baño de hombres para burlarse de mí, en mi casa me golpeaban, en la escuela tmb, llegue a destruir un aula con productos de limpieza pensando que si hacia eso les caeria bien y no me harian nada, fue demaciado incluso para ellas, no habia ningun lugar en el que estuviera bien, cuando creci y tuve mi primer novio, luego hablaremos mas de el, siempre preferia estar en su casa, estar en la mia era sentir miedo y ansiedad constante por que me harían, mis compañeras no eran lo peor sino los adultos: mis maestras decían que yo era la culpable del bullying, lavándose las manos y cargando la culpa sobre mi, un dia una profesora me saco afuera y me dijo que prometía no decirle nada a mi mamá, haciéndome entender que la culpable era yo, solo la abrace y le dije gracias En la secundaria, el hostigamiento vino de los propios profesores. Me decían que ni intentara rendir los exámenes porque iba a reprobar; me daban por perdida antes de empezar. Pero me cambié a una escuela adelantada de administración y les cerré la maldita boca a todos. No solo empecé a sacar excelentes notas, sino que me terminaron dando un diploma de honor. Nunca logré construir un grupo sólido de pertenencia. No tuve mejores amigos, salvo una sola chica que se fue alejando poco a poco. En medio de ese aislamiento, encontré mi refugio en todo lo creativo y asertivo: leer, dibujar, bailar y actuar eran mis espacios. También la historia, conocí a un profesor, Palacios, enseñaba historia, en ese momento estaba tan destruida por los abusos,humillaciones,y golpees, que quería ser un niño y me llamaban Samuel, el no le tomó importancia, me quería, y yo a el, su pasión al hablar me contagió tanto que terminé amando la materia y decidí tras tantas dudas de que estudiar, llegué a la respuesta haría la carrera de arqueología. Mientras intentaba sobrevivir, la figura de mi papá era una ausencia constante. Estaba acostumbrado a no ir a vernos ya que luego de 14 años tratando de vernos y no recibir respuestas, se dio porvencido yo tenía la cabeza manipulada por mi mamá y a mi hermano siempre todo le dio igual. Sin embargo, para 2022, las cosas empezaron a cambiar. Estaba entablando, al fin, una buena relación con él. Sentía que recuperaba una parte de mí, pero el destino me cortó el lazo de golpe y su corazón ya no pudo más,y en 2023, él falleció. Me quedé con las palabras a medias. Sin decirle que lo amaba, que admiraba su trabajo y esfuerzo sin poder hacer el maratón de Star wars que queríamos, cumplí el 31 de mayo y 4 días después lo perdí, desde entonces mi cumpleaños más que festejar me recuerdo a cada hora que nunca pudimos ir a comer por mi cumpleaños, el compró un pollo grandote para la parrilla que al final nunca logramos comer, daría lo que fuera para volver a ver a la persona que nunca quiso manipularme y hacerme daño, un verdadero ejemplo a seguir el mejor padre que podría tener, claro que todos tenemos defectos, pero si yo hubiera crecido con el se que todo sería distinto ahora El luto por mi papá se mezcló con la etapa más oscura de mi vida. Caí en manos de un ex que me sometió a un abuso físico, mental y sexual sistemático, en la escuela no tenia muchos amigos, se burlaban de mi, en mi casa todo era violencia.. Mi cuerpo y mi mente se convirtieron en un campo de batalla, mi mamá me habia tocado tantas veces,disimulandolo con "quiero ver si ya tenes vello" ... "a ver que tan grande estan tus pechos"... bañándose conmigo y demás que comence a normalizar el abuso sexual, incluso me llegue a culpar y pensar que no tenia derecho a decir no o llorar, incluso me hizo pensar que tenía que estar agradecida de que alguien guste de mi, porque era una perra por querer maquillarme, que tenia los pechos caidos incluso hasta ahora lo dice El otro dia le explique porque a las mujeres les duele la espalda al usar sujetadores, porque siempre tengo datos para dar, y me dijo "si pero yo tengo bien los pechos en cambio vos en unos años vas a tener caidos los pechos, viste como los tiene tu tia que le llegan hasta el pupo? Bueno los vas a tener peores, y ni a Santiago le vas a gustar" Retomando lo que decia...tiempo despues Terminé atrapada en un ciclo interminable de internaciones y cirugías complejas que me arrebataron la capacidad de moverme. Me vi obligada a usar una silla de ruedas. Ese fue mi primer gran reto, el más descarnado. El pronóstico médico era una realidad fría, pero mi voluntad y el querer mejorar y ser mejor que mi madre con mi hija me ayudo a ser más fuerte. Soporté el dolor de las operaciones, la frustración de los tratamientos y el desgaste diario. En medio de ese rencor hacia la vida había una farol de luz qué me lograba levantar, el padre de mi hija, sin ninguna obligación y solo por voluntad y un amor inquebrantable hacia mi me cuidaba todo lo que podía físicamente, mentalmente y emocionalmente mientras con una mano me sostenía a mi y con la otra a nuestra bebé Con el tiempo, a raíz de esas mismas cirugías y de una fuerza que no sabía que tenía, logré lo que parecía imposible: me paré de esa silla de ruedas y volví a caminar. Mi cuerpo volvió a obedecerme. Sin embargo, salir de la silla no significaba estar sana. Pasar tanto tiempo rodeada de maltrato, humillaciones y violencia me quebró por dentro. Terminé normalizando la ***. Y cuando conocí al papá de mi hija, cargué toda esa oscuridad acumulada sobre él, haciéndole pedazos la mente y el corazón a la persona que menos lo merecía. La manipulación de mi madre alcanzó su punto máximo cuando quedé embarazada. Me obligó a tener a mi hija bajo una amenaza directa: o la tenía, o me echaba a la calle. Ese ultimátum cambió el rumbo de mi vida para siempre. Por supuesto, el cinismo de mi mamá es tal que hoy, para ella, esa amenaza nunca existió; lo borró de su historia, pero no de la mía. A pesar del origen de esa presión, el resultado transformó mi existencia. Hoy, cuando intento buscar algo alegre en medio de tanta ***, lo único que me hace brillar los ojos es mi hija riendo y su papá sonriendo. Él se convirtió en el amor de mi vida, y a pesar del daño que le hice por culpa de mi pasado, ellos dos son mi única luz. Hoy me veo vulnerable, sé que arrastro las marcas de todo lo que pasé y de lo que destruí en el camino. Pero también sé de qué estoy hecha. Si la vida me vuelve a golpear con otra cosa, si mi mamá me vuelve a querer aplastar y hacer daño, si mi hermano me quiere golpear Se perfectamente qué voy a decir: "ni modo, toca superarlo". Ya aprendí que caerme no significa no poder levantarme, recuerdo poco de mi pasado, pero no consigo un buen recuerdo, solo el de mi papá comiendo conmigo, el me regalo un conejo, siempre supo que ame los animales, y me regalo una casa de muñecas, no se cuando se dio cuenta que amaba las cosas chiquitas y hacer cosas de porcelana para barbies, pero cuando lo supo me la regalo, no puedo evitar llorar al pensar en que jamás pude jugar con esa casa de muñecas, porque mi mamá me dijo que si yo la quería no jugaría con ella No juzgo a mi hermano, mi mamá tmb le hizo daño pero diferente al mio Hay tantas cosas en las que me equivocare con mi hija, pero no seré como mi mamá seré mucho mejor, y trato de no ser una mala persona, pero todos los días deseo que se acerque el dia qué se muera, me sentiré mal pero profundamente aliviada Hay tantas cosas que me cuestiono, porque quería agradables a niñas que me hacían mal Porque quiero querer a mi hermano sabiendo que el no me quiere Porque deseo que muera mi familia si se que me va a doler Porque no me escape de mi familia cuando pude Porque no me fui con mi papá por mas que me manipularan Porque deje que mi ex me hiciera daño, porque no me defendí Porque deje que me manipulara mi mamá, que me humillara, que me gritara, que me tocara aunque yo sabía que no quería y que me incomodaba Porque no fui valiente porque fui débil

21 años
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