14 años | México
0

Hoy fue uno de esos días que empiezan brillantes y alegres. Reí en la escuela, me sentí orgullosa de mí, recibí palabras bonitas que no estaba buscando y que, aun así, me abrazaron. Volví a casa. Entonces me dijeron que ya no estabas. Al principio pensé que era una broma cruel, pero no, y en ese instante entendí lo frágil que es la felicidad y lo cruel que es el destino, como si aprovechará lo bien que estamos para romper esta alegría de una manera tan brusca o si desde el inicio lo planea así. Mi mundo no se rompió poco a poco, se cayó todo de golpe. Te busqué como se busca lo que importa de verdad: sin importar la hora, el cansancio ni la oscuridad. Grité tu nombre hasta que la noche se lo llevó, alumbré árboles como si la esperanza pudiera esconderse entre las ramas. Lloré tanto que mis ojos ardían, pero seguí, porque rendirme no era una opción. Y aun así, nada. Ahora me persiguen pensamientos que no pedí,que quizá no volverás, que tal vez nunca me quisiste, que solo me tolerabas por comida, por costumbre, que te quité algo que nunca fue mío: tu libertad. Y aunque suene egoísta, me duele imaginarte feliz lejos de mí, porque yo aquí te extraño con toda mi alma y cuerpo. Pero también entiendo algo, aunque me cueste aceptarlo, amar no siempre es retener, a veces amar es soltar sin dejar de cuidar. Por eso, si decidiste volar, no te culpo, solo te pido que, si tienes hambre, frío o miedo, recuerdes que aquí hay un lugar seguro. No para encerrarte, sino para protegerte. No te obligo a volver. Solo te espero. Y si no regresas, quiero creer que al menos esta noche estás bien, que encontraste refugio. Que el mundo no fue tan duro contigo como lo está siendo conmigo ahora. Nunca fuiste mi mascota, fuiste mi compañera. 🦜❤️‍🩹

Ver otra publicación

Comentarios (0)

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Únete a la conversación

Debes iniciar sesión para poder comentar.

Iniciar Sesión
Este es un mensaje.