Era la hermana de mi mamá, mi tía. Era muy bonita y por eso todos la querían. Dos mujeres llegaron hasta su casa y la atacaron con machetes frente a mi primita, que apenas tenía 6 años. La niña presenció todo, los golpes, la sangre y cómo le destrozaban la cabeza. Cuando las mujeres escaparon, mi primita salió corriendo sin zapatos hasta el colegio y se lo contó a su profesora. “¿Puedes ser mi nueva mamá? Mi mamá ya no está viva”. Mi abuela se hizo responsable de ella y la llevó a vivir con nosotros. Días más tarde, en el funeral, estaba contenta, sonriendo y jugando con su muñeca mientras todos llorábamos. Durante varios meses se escapaba de la casa y buscaba mujeres que se parecieran a su mamá para preguntarles sin mostrar ninguna emoción. “¿Quieres ser mi nueva mamá? A mi mamá la mataron a machetazos”. Por las noches la escuchábamos de madrugada hablando sola. Se quedaba frente al espejo imitando la voz de su mamá y luego se respondía a sí misma. Han pasado varios años. Ahora tiene 10, es muy fría, reservada y casi nunca muestra ninguna emoción.
21 años
| Colombia
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Comentarios (1)
Habrá que llevarla a alguna terapia para sanar lo que vió.
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