35 años | Venezuela
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Mi abuela, que tenía Alzheimer, se había perdido caminando por el barrio. La encontramos a las dos horas, desorientada y asustada. Yo estaba destrozado por la impotencia. Al día siguiente, mi hijo de siete años, que la adora, se sentó en el piso con una caja de crayones. En lugar de dibujar superhéroes, dibujó un mapa enorme y colorido de las tres calles alrededor de nuestra casa. Puso un gran sol en nuestro portón y un dibujo de nuestra perra en la esquina. Me lo entregó: 'Papi, para que la abuela no se pierda, yo hice este mapa de su casa'

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